Por: Aldemar Velasco Ortega
Así como los estudiantes y docentes tienen responsabilidades en la educación, los padres de igual manera deben asumir su responsabilidad en el educar de sus hijos. Hoy día los colegios de las diferentes instituciones educativas, muchos de sus estudiantes presentan altos niveles de indisciplina y mal comportamiento al no querer acatar ni respetar las normas de convivencia exigidas en los planteles educativos y que son primordiales para la formación de la persona como tal. La mayoría de estos comportamientos negativos de los jóvenes son en muchas ocasiones nada mas y nada menos que el reflejo de la convivencia existente en su hogar, donde reciben además de malos ejemplos, maltrato físico y verbal. Son muchos hogares donde los jóvenes tienen entre otras dificultades: a) que los padres no conviven, b) que los padres mantienen trabajando, c) solo viven con un familiar. Entonce vale la pena preguntarse ¿Quién asume la responsabilidad de la educación en el hogar? cuando se sabe que la buena educación empieza por la casa, que es supremamente importante el dialogo permanente entre padres e hijos, donde se fortalece el valor del amor, la honradez, la humildad, la responsabilidad y el respeto a la vida y a nuestros semejantes. Es allí en el hogar donde se deben formar los principios de la honestidad, equidad y justicia para que los jóvenes empiecen a aportar con sus valores en una mejor convivencia social.
Algunos pueden justificar fácilmente que estos comportamientos de la juventud se deben a la actual crisis intrafamiliar que hay en sus hogares y con ello dejar el problema a la deriva. Pero esa no es la idea, lo importante es que los padres, acudientes, familiares, tutores que tienen la potestad sobre estos jóvenes asuman el rol en su educación, para evitar que en un futuro la vida les pase una trágica cuenta de cobro por no asumir con responsabilidad la obligación adquirida. No se puede olvidar esta frase popular que dice “educad al niño de hoy para que no tengáis que castigar al hombre del mañana”. Así se evitara que la juventud caiga en las garras de los vicios de la droga, alcohol, delincuencia etc. Cabe recomendar sobre todo a los jóvenes que traer un niño al mundo es una responsabilidad demasiado alta y si no se es capaz de asumirla es mejor no hacerlo, porque cuando no hay quien asuma el rol del educar en el hogar, lo mas probable es que este niño quede a la merced de la delincuencia, mal que aqueja diariamente a la sociedad.